Esta mañana el mar decidió esconderse.
Esconderse implica quedarse solo, tal vez el mar decida la soledad ante esta ciudad que lo deja de lado tantas veces.
Vuelvo del Faro de la Memoria. Sé que muchos, muchas, estamos mal: hay angustia, incertidumbre, miedo. Venía pensando si el problema es colectivo, la solución también debería serlo, aunque sería ambiciosa "la" solución, por lo menos hablarlo, pensarlo. En el Espacio de Memoria y Derechos Humanos del Faro Punta Mogotes de la ciudad de Mar del Plata, nos recibe un antropólogo, se presenta Joan Manuel, nos aclara su mamá fanática del cantautor catalán, llevó adelante la visita guiada y charla para los chicos, chicas, y de ellos mismos surge el "chiques·. Entre las muchas cosas que dijo me quedó resonando el por qué de una dictadura, el por qué de dejar una sociedad rota, desorganizada (el que se denominó a sí mismo proceso de reorganización nacional), diseminar, del modo en que se disuelve un el caldo en la sopa, el miedo, la desconfianza, y un disciplinamiento que aun sigue perdurando.
__"Nos cambiaron la forma de pensar", dice. "cual era esa forma de pensar? hoy nos pensamos como individuos que nos relacionamos con lo colectivo, antes éramos un colectivo".
Ya de regreso me costaba pensarme así: como colectivo, somos individuos, nos conectamos con otros y ahí nos damos cuenta de lo mismo: no llegar a fin de mes, no sabes si vas a seguir teniendo trabajo, rapiñar noticias porque ya cuesta creer lo que está pasando, recuerdos del pasado para los que "la" pasaron, y un largo etcétera de "Déjà vu".
En el camino de ida, ante un mar ausente alcancé a ver eternautas replicados en uno de los puentes.
Al regreso mis pasos me recordaron aquello de Oesterheld: "el único ´héroe es el héroe colectivo".

