lunes, 3 de septiembre de 2018
El sistema
Voy caminando por San Juan, tengo que sacar plata del cajero. Cerca de la terminal, la basura, el abandono se hacen más patentes, el lugar de arribos y despedidas de la ciudad denominada feliz no tan feliz. Enfrente hay un lugar que fue geriátrico, ahora cerrado, siempre hay alguien tirado pidiendo. Pasé de largo. Al llegar al cajero de Luro veo a alguien sentado pidiendo a todos los que entramos algún dinero. Voy a uno de los cajeros, no tenia dinero, paso al siguiente. Atenta veo que por los mensajes que tiraba el visor se habían olvidado la tarjeta, la saco y salgo, pienso como hago para saber quien y le pregunto al chico que estaba pidiendo y él me indica que eran aquellos chicos, él se encargó de gritarle "flaco" un par de veces, el flaco se da por aludido y hace el típico gesto de uhh no me di cuenta llevándose una mano a la cabeza. Entro, saco el dinero, conmovida por la situación y me digo tengo que darle algo a este chico, no es que me sobra precisamente, pero no dejo de percibir lo perverso de este sistema, me siento valiente en poder darle un billete de cien pesos.
Cuando salgo le doy las gracias por el gesto de haberle alcanzado la tarjeta al flaco, lo miré a los ojos, eran claros en un rostro oscurecido, curtido, seguramente de estar en la calle. por estar en la calle y a esa altura en la que se pide, se mendiga se deben ver otras cosas que no vemos, no sentimos, me agradeció y me dijo "dios te bendiga"
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