Luego de esperar
vanamente, Sr. Gas no vino, no hubo manera, ni reclamo telefónico, ni “mi no
entender nada” (no tendría por qué entender, nunca estuvo ni estará dentro de
mis intereses y de mi formación), nada de nada sirvió. Adherida al paro docente
de 48 hs. tal vez estar en la escuela hubiera deseado para no pasar más por
este stress que me depara esta casa, el perro del vecino, que no solo ladra,
sino que sus ladridos se dirigen a mi ph, no se a quien le ladrará. Por ahí
escucho que su dueño lo reta, como para disimular, pero es muy molesta la
situación. Luego de que viniera un subalterno del Sr. Gas, un empleado, que
hablaba no se con quien (supongo que de la empresa), yo ya no dueña de mi
misma, no entendía nada, atiné a llamar a la encargada, (instaladora) de las
gestiones ante Camuzzi, ya habiéndole efectuado el pago de todo, menos a uno de
sus gasistas, seguí sin entender nada…
Resolví, luego de no
almorzar, solo un resto de yogur bebible, estuve al sol, con mi
gata, pareciendo ella que adivinaba mi malestar, mi angustia, se puso en mi
regazo, la acaricié largo rato, resolví irme a caminar por la costa,
recordando eso de si estamos tristes… caminar, como conjuro a los males de este
mundo, por suerte la costa nos ofrece ese bálsamo. Llevo el celu por las dudas,
pañuelos descartables, (largué bastante moco en la caminata, será que se
limpian los pulmones), y el dni, esto desde que nos han asustado bastante a los
ciudadanos, con el clima de época que nos acucia. A propósito de esto me
encontré con una nota muy temprano, en el face, de una revista Nan, que define
a Gabo Ferro como “un grito de época”, lo siento así, escucho sus discos,
degusto sus letras, palabra a palabra, tanto como canta en un susurro, como si
lo tuviese cerca, como cuando trepa con su voz a notas más agudas, ahí me toca
el alma, siento que penetra entre las fibras de mi pecho y se mete allí, acuna
mis dolores, les insufla aire y me echa a volar, soñando con un próximo recital
de él, ahora más cercano, pues confirmó fecha para Mar del Plata el cuatro de
noviembre.
Espero que Noviembre sea mejor.
Agosto vengo a caer en la
cuenta que junto a Junio son meses aciagos, en uno por la muerte de mi mamá y
el frío ese que te hiela los huesos, que viene de la Muerte, con mayúscula. Agosto se llevó a mi papá, tuve una premonición unos días antes. Por ese tiempo escribía "ya no está la tierra bajo mis pies".
dice una canción de Gabo
Me parece tan exquisita la unión de esas dos palabras: dulce y esmeraldas...
"Frío / hace tanto frío que no puedo más que arder./
Estallará / mi boca estallará /en dulce de esmeraldas."
Hermoso relato.Espero mas, tienen Magia.
ResponderEliminarGracias!! :)
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