Mar del Plata, viernes 10 de junio de 2016
¿Cuánto hace que no escribo una carta? ¿Habrá aún quién escriba cartas? Sí algún e-mail o correo electrónico, su menos poético reemplazante. Aún así en estos tiempos de intemperie, ¡cuánto necesitamos de tu ternura Zezé!, anidada, cuidada, entre recuerdos de leerte. Fue por una sugerencia de lecturas que nos brindó a fin de un año lectivo de secundaria, mi profesora de Lengua y Literatura, Teresa Vespa su nombre, inolvidable, (cursé con ella cuatro años menos en 3º), y a su vez porque logró enlazarme a textos que de otro modo no hubiese leído, o me hubiese llevado más tiempo: en mi casa no abundaban los libros, recurría al canje, y especialmente a diferentes bibliotecas de mi ciudad, Tres Arroyos. Todavía anida en mi memoria esa imagen de patio de verano, de buscarme un rincón tranquilo en mi casa para leer, donde leyendo me sorprendió la conmoción de una lágrima rodando por mi mejilla, (yo no quería que usted llorara, señorita). Ese libro lo había retirado de una biblioteca, luego lo leyó mi papá y mi sobrina. Luego supe que mi sobrina se lo leyó a su hermana más chica. El año pasado vi la película basada en el libro, pero como casi siempre me pasa… termino prefiriendo el libro. Es un libro que siempre compré… para regalárselo a otras personas. La última vez lo destiné para el regalo de cumpleaños de una amiga, me entristeció que en las nuevas ediciones no venga tu foto con moño, el de poeta.
El
clima nos separa, te imagino en ese Brasil, cálido, ahora en esta intemperancia
de clima que nos abruma, y en lo personal aún más, porque estoy sin gas en mi
casa, y puedo vivenciar que el frío y el hambre no esperan, los flacos dedos de
la pobreza te atenazan ahora, hoy, y
entonces te me apareces vos, Zezé, y Portuga, y el rey Luis.
Siempre
Nota: Carta inspirada en el texto de María Negroni "Cartas extraordinarias", (fragmentos leídos en el curso virtual sobre clásicos... )
